15/8/09

Darkness On Me

Creo que el antiguo blog era más alegre, sino más variado, ha de ser que mi mente no llega más allá de ese ser que quita mi sueño desde hace tiempo. Perdón por lo aburrido de mis letras en estos días de soledad, ¿Es que así será el amor?, será que no lo conocí hasta ahora, que me veo vestida en arapos un sábado en la tarde en que usualmente tenía bastante que hacer. Hasta el sol se ha mostrado en esta tarde invernal como invitándome a salir de la cama que me ha cobijado en estos días, abrir las cortinas que oscurecen mi habitación, buscar esa música que tanto me alegraba y acompañaba mis días y ponerla en el volumen más alto mientras me levanto a disfrutar de la vida y los pocos días libres que me deja mi trabajo, haciendo las cosas que tanto me gustan, o me gustaban… hasta él.

Mi amigo Rodrigo, amigo del alma por cierto, dice que hay momentos que marcan un antes y un después en la vida de cada persona, y que debemos reconocerlos para aprender de lo bueno o lo malo que nos hayan dejado. Yo he tenido muchos de esos e imagino que ustedes también. Así es como nuestras vidas fluyen en los cortos años que tenemos para vivirla. Así es como hoy pienso en él y no logro entender como esta persona, aun carente de momentos junto a mí ha marcado un antes y un después en mis días. Tal es mi confusión que no sé de qué lado me siento peor, si con la vida de antes o en la decadencia del ahora.

Me ha sacado de mis sueños, sin dejar más ilusión en mi alma que su mirada, esa caricia del alma que no llega, y que espero desde ya ni sé cuando, si hasta el tiempo se detuvo. Porque es como si le hubiese esperado desde siempre, como si mi corazón se hubiese guardado para quererle. Mi todo se convirtió en nada desde él. No creí que pasara en la realidad, al menos no en la vida de una persona inteligente, con estudios superiores y que siempre se consideró totalmente independiente; no en la vida de alguien con todas las ganas de vivir y hacer de este mundo mejor. Se supone que no estaba destinada a esto, si mi vida corría por un camino seguro, lleno de alegrías por cierto y con muchos desafíos por delante, y que más decir… amada como muy pocas han conocido.

Ayer volví a las calles, a la fuerza y bajo la oscuridad de la noche, como escondiéndome del mundo, para que nadie vea mi rostro desdeñado, mis ojos enrojecidos o mi piel descascarada por mis lágrimas; a la fuerza sí, en busca de mis vicios. Pensar en pasar una noche sin probar un cigarrillo no me apetece en lo más mínimo, sobretodo si él no está conmigo. Y al caminar descubro otra vez la soledad en la que me he ocultado… trataba de recordar desde hace cuanto me fui de mi.. no lo sé… pueden creer que no lo sé. No ha habido correr del tiempo para mis días desde él. Entonces pongo una fecha tentativa, como cuando elaboro un calendario de clases o de actividades a realizar en el trabajo… llego a la conclusión quizás errática de que ya va cerca de un año de mi vida dedicado a él. Un año lleno de cambios y errores que no podría ni tendría la fuerza o las ganas de tratar de corregir, lleno de heridas que he infringido a quienes les importo, heridas que no sanaran tan fácilmente, porque no he hecho nada por pedir perdón… ¿es acaso que no me importan?... no lo creo, sólo que no tengo ganas de hacer algo por ello.
Luego sonrío de todas formas, sonrío como una necia al recordar, un chiste suyo, que ni gracia causaría en otro contexto más que en el de mi corazón enamorado, y sonrío, sonrío al recordar sencillas palabras que han salido de sus labios en las noches de paz de mi alma, palabras que hablan de sus sueños, aventuras y desventuras y yo, tratando de hacerlos míos solo porque salen de su mente. Mente que me turba y domina a su antojo como un estropajo viejo y sin vida. Llego al local y aquel hombre me observa como queriendo tragarme con la mirada. Me siento incómoda. Compro los cigarrillos de siempre y me largo de vuelta a mi encierro, sólo cuando cierre la puerta de mi casa me sentiré a salvo de la gente. Reviso el teléfono como de pasada, tratando de engañarme a mí misma, en realidad es lo primero que hago sin siquiera quitarme el abrigo ya que pudo haber llamado justo cuando no estaba para contestar, pero no es así. Y sigo engañándome haciendo como que no importa.

Mis días han estado sumergidos en la oscuridad desde él, pero no importa… mi mente se ha divorciado de mi alma, con papeles firmados y sin siquiera pedir perdón se han alejado a tal punto que es difícil un reencuentro. Trataré de alejarme de su aliento, hasta lograr recuperar el mío.
Trataré de hacer lo que pienso, y no decir lo que siento… no será difícil ocultarme por más tiempo, hasta que te olvide o me funda en mis pensamientos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario